Sistemas de seguridad ADAS: qué son y cómo utilizarlos

Publicado por De camino en 16/09/21 16:24
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A principios de nuestro siglo en los automóviles empezaron a estar disponibles unos sistemas de seguridad activa que iban más allá de evitar el bloqueo de los frenos (ABS), el patinazo de las ruedas (ASR/TCS) o que el vehículo abandonase la trayectoria deseada por el conductor (ESP). Se trata de los Sistemas de seguridad ADAS, acrónimo inglés de sistemas avanzados de asistencia al conductor.

¿Cómo funcionan los Sistemas ADAS?

Mediante diversos sensores el vehículo reconoce el entorno, puede emitir avisos al conductor y, en determinados casos, realizar correcciones leves. El conductor mantiene el control en todo momento, pero será más fácil que se fije en algún peligro que no había percibido antes o gane tiempo reaccionando.

Estos sensores pueden ser cámaras de vídeo, infrarrojos, ultrasonidos, láser, radar, etc. En función de los Sistemas de seguridad ADAS que estemos hablando, se usan unos u otros. Por ejemplo, el reconocimiento de señales de tráfico (TSR) utiliza cámara de vídeo siempre. Dependiendo del fabricante, el conductor recibirá una alerta, o una combinación de alerta y una leve corrección.

Los ADAS pueden emitir alertas acústicas, visuales o vibraciones. Por ejemplo, el aviso de ángulo muerto ilumina un piloto en el espejo retrovisor o el pitar cuando hay un vehículo que se aproxima para adelantarnos o que circula muy próximo a los espejos. Si el conductor acciona el intermitente o empieza a invadir otro carril, oirá un pitido; en algunos casos el volante puede estar un poco más duro o dar una leve sacudida en sentido contrario al giro. Así se puede evitar una potencial situación de riesgo.

El primer paso para la correcta utilización de los ADAS es conocerlos a través del manual de instrucciones. En el libro conoceremos cuál es su principio de funcionamiento y sus limitaciones. Por ejemplo, hay sistemas que no son eficaces cuando hay mal tiempo. Normalmente no necesitan ajuste alguno.

El segundo paso, aunque obvio, hay que recordarlo: todos los ADAS deben permanecer activados.

No requieren mantenimiento, salvo que el vehículo presente algún daño en los paragolpes, espejos retrovisores, luna delantera, etc. Después de la reparación de cualquier pequeño golpe se deben realizar pruebas de los ADAS por parte de profesionales para comprobar que siguen funcionando correctamente y no se han descalibrado. Puede ocurrir que, con los años, algún sensor deje de funcionar y tenga que ser reemplazado. La sustitución de la luna delantera suele implicar el reajuste de algunos ADAS.

Los ADAS son fáciles de usar, pero hay que conocerlos

Idealmente, los ADAS no son necesarios para conducir, pero siempre hay alguna situación en la que el conductor baja la guardia o se distrae. Suponen una capa de protección adicional, de ahí que se consideran sistemas de seguridad activa: reducen la probabilidad de accidente de circulación.

Hay sistemas como el control de crucero activo que sí requieren de cierto conocimiento para su utilización. Este sistema permite mantener una velocidad programada en carretera despejada, y si hay tráfico, la velocidad se limita a la del vehículo que precede al nuestro. Habrá botones para activar y desactivar, ajustar la velocidad al alza o a la baja, y elegir la distancia de seguridad deseada.

Aunque el diseño de estos sistemas se hace lo más intuitivo posible, siempre conviene conocer los pormenores a través del manual de instrucciones. En el caso de modelos muy recientes no está de más acudir al concesionario más cercano para solicitar a algún comercial una explicación de cómo funcionan. El personal ha sido formado previamente y seguramente los ha utilizado antes de comercializar el modelo en cuestión.

No hay que confundir los sistemas ADAS con conducción autónoma. En algunos modelos los ADAS proporcionan un nivel de asistencia muy elevado: mantienen la velocidad, pueden frenar en determinadas circunstancias solos, así como mantener el vehículo dentro del carril incluso si el conductor suelta el volante durante unos segundos. No se han diseñado para eso, y de hecho, se desactivan si el conductor deja de atender a sus obligaciones.

¿Merece la pena pagar más por sistemas ADAS?

Sí, indudablemente. El potencial beneficio de los sistemas de seguridad ADAS es evitar un accidente de tráfico, o que siendo este inevitable las consecuencias se vean reducidas. Por lo tanto, se pueden evitar costosos daños materiales, así como lesiones o perjuicios de mayor gravedad. Un comprador concienciado con la seguridad debería gastarse todo lo que haga falta en tener todos los ADAS que se ofrezcan para un modelo concreto.

Lamentablemente, algunos fabricantes tienen una política comercial por la cual todos los ADAS van ligados al equipamiento más completo, tal vez con elementos que no son estrictamente necesarios -como tapicería de cuero- o con alguna motorización que está muy por encima de las necesidades de los clientes.

Ante la duda, siempre es mejor invertir en sistemas de seguridad activa que en elementos más superfluos como llantas de aleación más grandes, decoración o una tapicería más bonita. Sin embargo, la presión normativa ha obligado a los fabricantes a instalar determinados ADAS de serie, por lo que se incorporan sin coste añadido incluso a los modelos básicos. Los sistemas más avanzados suelen ser opcionales.

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